
La zapatilla para el trote que retomas en septiembre y no para la maratón que no vas a correr

Cada septiembre juras que vuelves a trotar. La Adidas Duramo RC2 de mujer parte suave, liviana y accesible: para quién sirve de verdad y para quién no.
Cada septiembre pasa lo mismo. Sale el primer sol de verdad, alguien abre una ventana, y de la nada juras que este es el año en que retomas el trote.
Compras la intención mucho antes que las zapatillas. Y ahí, justo ahí, empieza el problema.
La escena la conoces. Sales con las zapatillas que tenías tiradas, esas que en teoría sirven "para todo".
A los diez minutos te pesan los pies, te molesta el talón, y decides que en realidad hoy no era el día. El plan no murió por falta de ganas: murió porque partiste con el calzado equivocado.
La Adidas Duramo RC2 nació justamente para ese primer mes. Es una zapatilla de running de entrada suave: liviana, acolchada donde corresponde y pensada para aguantar el desgaste del día a día, no para batir tu récord.
Lo bueno primero. Es liviana, así que no sientes que arrastras ladrillos cuando llevas veinte minutos.
La entrada es blanda: el pie aterriza cómodo y eso, cuando llevas meses sin correr, se agradece de inmediato. Y cuesta $44.990, menos que un mes de gimnasio que igual ibas a dejar botado en octubre.
Ahora lo honesto. Esta no es una zapatilla de alto kilometraje. Si tu plan real es sumar 40 o 50 kilómetros a la semana o meterte a una maratón, se te va a quedar corta y vas a terminar cambiándola.
Es para partir, para trotes cortos y medios, para volver a agarrar el ritmo. Ese es su trabajo y lo hace bien. Pedirle más sería mentirte. Ah, y por ahora viene en un solo color, un crimson que no a todas les va a apañar.
La primavera chilena te engaña. La mañana parte helada y a las cinco de la tarde andas con calor, sobre todo del Maule al norte.
Sal temprano con una capa que te puedas sacar y guardar. Y si eres de los que estornuda apenas florece todo, corre con eso en mente: septiembre trae polen junto con las ganas.
Lo bueno es que los días se alargan y las plazas, parques y costaneras se llenan de gente haciendo exactamente lo mismo que tú. Ahí, con una zapatilla que no te sabotea, el plan tiene por fin una oportunidad de llegar a noviembre.
Si todavía dudas entre una de entrenamiento y una de correr, te sirve leer por qué la zapatilla que compraste para entrenar nunca fue para correr antes de decidir.
Trotan bien y caminan mejor. Para trabajo de pesas o movimientos laterales fuertes no son lo ideal, porque están pensadas para ir hacia adelante, no para frenar y girar.
Sí. Van de la 36 CL a la 40 CL, con medios números incluidos, así que no tienes que andar convirtiendo desde tallas europeas.
Rinden mejor en pavimento y maicillo parejo, como el de la mayoría de los parques. En senderos con piedra suelta o barro vas a querer algo con más agarre; esta no es una zapatilla de trail.
Para trotes cortos y uso diario aguantan varios meses sin drama. Si empiezas a sumar mucho kilometraje, ahí ya conviene mirar una zapatilla de gama más alta.
La ventana de motivación de septiembre dura poco. Aprovéchala mientras esté abierta.
Mira el resto de opciones en nuestra colección de zapatillas de running de mujer y elige la que calce con tu plan real, no con el que te gustaría tener.
por Equipo Mawi